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EL CONOCIMIENTO CAMPESINO
A pesar de todas las dificultades, las papas nativas se resisten a desaparecer, y en esta lucha por su sobrevivencia surgen figuras de humildes campesinos y campesinas que han mantenido a lo largo de toda su vida una gran diversidad de papas antiguas, guardándolas como una preciada herencia recibida de sus mayores, y que todavía sienten que deben cuidar y transmitir a las nuevas generaciones.
LASTENIA ANDRADE, Cahuala, Comuna de Chonchi.
..."Ahora tengo 69 años y recuerdo como si fuera hoy, cuando mi madre doña Cornelia Andrade Villarroel, me entregó varias clases de papas y me dijo: - Hija, siembra estas papitas siempre para que nunca se pierdan. Durante muchos años fueron mías, ahora son tuyas -. En ese tiempo vivíamos entre Huillinco y Notuco. Mi madre vivió hasta los 106 años de edad.
Después, nos vinimos aquí, a Cahuala, a "hacer campo", era pura montaña y trabajamos mucho para limpiar campo y así poder sembrar papas y criar algunos animalitos. Referente a las papas, siempre he seguido, al "pie de la letra" todas las indicaciones que me dio mi mamá cuando me entregó las papas
La semilla hay que elegirla y sembrarla, siempre, cuando la luna esta en mengüante. Una vez, un vecino, don Felipe Vera, me dijo: - Voy a darle las papas a los chanchos porqué coseché puras papas chicas y deformes -.
- Apuesto a que las sembraste con luna creciente, le dije, ahí no se dan bien las papas -
- Así fue me contesto.
Tampoco hay que sembrar en día domingo. Ese día lo dejó Dios para que el cristiano descanse, se pueda hacer cualquier otro trabajo que sea urgente, pero no se siembra papas.
Siempre hay que ser agradecido, hay que persignarse en nombre de Dios al sembrar la primera papa, también al comer la primera papa nueva del año.
Era feliz, muy feliz. Mis hijos empezaron a llegar y poco a poco a poco íbamos haciendo campo, hasta que por fin pudimos venir a vivir a Cahuala.
Sembrábamos, crecíamos animales y trabajábamos el bosque, parecía que todo iba bien pero llegó el tizón, eso fue por allá por el año 1950 y todo cambio.
Mis papas morían quemadas por el tizón y nadie sabía que hacer, yo tampoco. Empezábamos a pasar hambre porque ese año no cosechamos casi nada de papas y sin papas tampoco se pueden tener cerdos o aves de corral. Fueron años muy tristes.
Para combatir el tizón, recuerdo, que llenábamos 5 botellas o cinco tarritos, de esos donde viene "royal", (polvos para cocinar) con sal de cocina y lo colocábamos destapado (con la boca hacia arriba para que se viera la sal) en las cuatro esquinas y el quinto en el centro. Creía que la sal podría espantar al tizón. También hacíamos humo quemando "champas" de pasto húmedo para proteger nuestras siembras. A pesar de todos mis esfuerzos, sólo pude salvar algunas papas, pero perdí la mayor parte de ellas.
Quede muy triste, tenía el sentimiento que le había fallado a mi madre y a mi misma. Entonces inicie una búsqueda personal por recuperar mis papas antiguas. Algunas las he vuelto a encontrar, pero otras como la bolera nunca la he vuelto a encontrar y eso me da pena.
Cuando voy de visita a cualquier lugar traigo tubérculos de papa chilota que encuentro, a veces sólo he conseguido los "tallos" (brotes), que la gente bota al momento de sembrar, así he recuperado muchas de mis papas
Ahora, con paciencia, he logrado volver a reunir más de treinta calidades (variedades) de papas antiguas, Como sé lo importante que para un buen chilote son estas papas, nunca he sido egoísta, muy por el contrario, a todos mis familiares, cercanos y lejanos, a mis vecinos o a cualquiera persona que me viene a pedir semillas, les regalo "gustosa" algunas de mis queridas papas con la sana intención de que se puedan "armar" (tener semilla para reproducción).
Quiero mucho a mis papas, sus sabores son inconfundibles y todas tienen colores diferentes y formas hermosas. La camota por ejemplo es una papa muy "gustadora", especialmente en la cazuela.
También me han venido a ver personas estudiosas de las papas chilotas, chilenos y extranjeros, nunca les he negado mis semillas porque creo que si estas papas son buenas para mí, también tienen que ser buenas para otras personas, aunque no sean chilotas.
Cuando iba a "mariscar" a las playas de Huentemó (Cucao), enterraba las cáscaras de las papas que usaba para hacer mi comida en la arena y las tapaba con conchas de mariscos, yo sabía que después de ahí salen plantas de papa y así otras personas que anduvieran por esas playas iban a encontrar papas para "armarse" (tener semilla) o para comer.
Entre las papas antiguas que cultivo permanentemente puedo nombrar a las siguientes variedades: tonta, murta, guadacho colorado, mechuñe colorada, mechuñe azul, guapa, clavela blanca, clavela azul, cabritas, quila, pepina, güicaña, azul, papa de chivo, rosada, ñocha, papa bruja, zapatona, noventa días, araucana, cabeza de santo, siete semanas, paredes, americana, conchamo, cachimba, alerce.
En el tiempo de la floración, mi siembra de papas se convierte en un hermoso jardín, donde sus flores rosadas, blancas, azules, fucsias, moradas, derrochan un intenso colorido que me hacen sentir muy bien. Las papas que vienen de afuera no tienen flores tan lindas como mis papas antiguas.
Ojalá, mis hijos y mis nietos, sigan cuidando mis papas después que me muera. Ese es mi sueño y mi preocupación.
EUFEMIA CAYÚN NAIN, Huillinco, Comuna de Chonchi
Actualmente tengo 84 años de edad y durante toda mi vida he sembrado muchas "calidades" (variedades) de papas antiguas. A medida que iban pasando los años, junto con envejecer fui perdiendo, lentamente la gran cantidad de clases de papas que tenía.
Actualmente me quedan sólo unas pocas "calidades". Mis hijos no se interesan por mis queridas papas.
Dicen que esas papas fueron buenas en el pasado y que ahora hay que sembrar nuevas variedades que rinden más y se pueden vender con mayor facilidad.
Entre las papas antiguas que recuerdo están la australia, palmeta, guadachos, pita, francesa negra, bolera, araucana, macudina y cauchague.
Entre las pocas que aún conservó esta la americana aunque en poca cantidad, la siembro personalmente por que las fuerzas ya no me acompañan.
Es muy buena productora, de forma y colores muy hermosos, de agradable sabor. También es sabrosa en la cazuela de ave y siempre la hemos usado para preparar comidas para enfermos; esta papa es suave y no "afiebra" a las personas convalecientes.
Creo que cuando no pueda participar en la siembra de papas la americana va a desaparecer.
Hay cosas que nunca he podido entender, una de ellas es la razón por lo que la gente joven no se interesan por estas papas. No me convenzo que ellas no sean buenas para estos nuevos tiempos, si por lo que aún recuerdo ellas siempre estuvieron con nosotros.
Cuando era joven había "cualquier" cantidad de papas chilotas y mis mayores (padres, abuelos) me hablaban de ellas con cariño y recuerdo tenían un gran conocimiento sobre el valor que cada una tenía en nuestra vida, a veces como alimento, a veces como medicina y también para sentirnos seguros (si teníamos hartas papas en la bodega era señal que ese año no íbamos a pasar bien), también era señal que íbamos a criar muchos cerdos y aves para nuestra alimentación.
Todas eran buenas y no me imagino que ahora no puedan ser buenas, creo que me moriré algún día y nunca voy a entender los signos de estos tiempos nuevos.
A lo mejor, así como las personas nacen, viven y mueren, las cosas de la tierra también tienen que morir. Eso, en realidad no lo creo. Aunque no entiendo lo que esta pasando. si sé que nunca escuché a mis abuelos o a mis padres decir que alguna papa no fuera buena para nosotros, o que alguna "calidad" (variedad) hubiera que dejarla morir.
Al contrario a todas las cuidaban con respeto y compartían sus semillas con los familiares y vecinos para perpetuarlas en el tiempo.
Cuando recuerdo el pasado y miro al presente, siento gran pena en mi corazón por todas las papas que hemos perdido, las que dieron vida a mi familia y a mis vecinos por varias generaciones.
EMILIA MILLAPINDA, Cahuala, Comuna de Chonchi.
En mi siembra de papas siempre hay variedades chilotas y algunas variedades nuevas, no sé exactamente cuantas "calidades" tengo pero son muchas.
Las siembro todas "tripuladas" (mezcladas), es una forma buena de siembra ya que al estar mezcladas se protegen unas con otras y he visto que producen más y se defienden mejor del tizón y las heladas.
Cuando efectuamos la cosecha, guardamos nuestras papas todas juntas. No necesitamos separarlas por variedad, porque las conocemos a todas.
Así, cuando hacemos una cazuela vamos al "huron" (troja) y traemos sólo papas que son buenas para la cazuela, cuando hacemos un mallo de papas buscamos las papas que son buenas para ese fin.
Creo que las personas que necesitan separar sus papas en montones diferentes han perdido el conocimiento sobre ellas. Si ellos no las separan al momento de usarlas mezclan papas que tienen diferentes usos y por eso algunas se muelen y otras quedan duras.
En la siembra, nuestro conocimiento también nos ayuda, sabemos cuales son primerizas y cuales son "ínales" (tardías), así alargamos el período de las papas nuevas porque siempre hay alguna que esta lista para comer.
Aun, esas papas negras, por fuera y por dentro, que no son buenas para comer, son útiles para nuestro modo de vivir: como son muy "granadoras" (de alto rendimiento), sirven para alimentar cerdos y aves y así no comen las papas que usamos para alimentar a nuestra familia
La papa introducida desiree no los sirve mucho porque nuestra siembra es para el uso de la casa y no efectuamos venta. En cambio las papas chilotas, como la zapatona o la palmeta son buenas para nosotros por su rendimiento y grato sabor.
GUILLERMINA GUINAO - Comuna de Chonchi
A la Güicaña la conozco desde que era niña, mi familia siempre la ha sembrado, es como sí esta papa fuera de la familia nuestra.
Tenemos varias "calidades" (variedades) de papas antiguas pero la güicaña es la más sabrosa y el colorido de su piel es muy bonito.
También la usamos como medicina para los malestares del hígado y en especial de los dolorosos "ataques" de la vesícula, ese remedio yo lo recomiendo:
Se prepara de la siguiente manera: Se rayan varias papas güicañas y después se cuelan en un paño. El jugo se mezcla en partes iguales con limón y aceite. Se beben dos cucharadas soperas de esta mezcla en ayunas durante nueve días seguidos y "santo remedio".
El jugo de las otras variedades de papas también sirve para preparar este "remedio" pero, el jugo de la güicaña es el mejor.
Hemos pasado tiempos difíciles, hubo años en que no tuvimos dinero para comprar fertilizante para nuestras siembras, a veces estuve enferma en la época de siembra, pero nunca perdí esta papa. Sembraba aunque fuera un tubérculo y después esas papas no las comíamos sino que las guardábamos para sembrarlas el próximo año. Así las he conservado hasta ahora que ya soy vieja.
No sé que será de mis papas antiguas cuando yo me muera, a lo mejor ellas van a morir junto conmigo.
JUAN SALDIVIA HARO Y SU ESPOSA SRA. ENOLFA PÉREZ HARO, Los Petanes, Comuna de Chonchi.
Si Ud., dice que las papas que me ha nombrado fueron donadas por nosotros al banco de papas chilotas del CET, tengo que creerle, pero para serle sincero yo y mi esposa no lo recordamos.
Ahora tengo 86 años de edad y mi esposa Enolfa tiene 84 años. El tiempo no pasa en vano, es cierto sí que durante toda nuestra vida sembramos y nos alimentamos con las papitas antiguas, y que algunas, como la corahila antigua, eran muy buenas papas, "granadoras" que "daban un gusto". La costa era otra buena papa, la traje en uno de mis tantos viajes que hice a Cucao. Quienes me la regalaron me dijeron que se llamaba costa porque la encontraron en el sector suroeste de la Isla Grande de Chiloé, creciendo solo a orilla de una playa en este gran sector deshabitado de Chiloé.
Era una papa de piel blanca y con los ojitos bien rojitos. La costa la ahumábamos en el fogón, la colocábamos sobre el "collín" hasta que quedaban como higos. Entonces la cocíamos en agua sin sal, quedaba con un agradable sabor a dulce. Acompañada con "mate" era una verdadera delicia.
Pero de la soberana y de las otras que me ha nombrado, parece que me dijo Laguina y magallanes, de esas no me acuerdo. Los años pasan y va cambiando la cosa, ahora ya somos viejos y vivimos con una hija mayor que nos esta acompañando y poco sabemos de siembra, aunque el cristiano que esta acostumbrado a la agricultura siempre vuelve.
Ahora sólo sembramos papas nuevas como la desireé, aunque hay una papa morada que traje de donde Aliro Barría de Quilipulli, azul postrera se llama, es una papa bien "inal" (tardía) pero muy granadora y no se enferma, tampoco se hiela, esa es la única papa antigua que aún nos queda.
Cuando se llega a viejo debe ser así, uno se olvida de muchas cosas, pero como Uds. las tienen y las cuidan, creo que allí están seguras.
Ojalá que sirvan para otros, así como sirvieron a nosotros y a nuestros hijos.
NORMA PICTICAR, Huillinco, Comuna de Chonchi
Al igual que todas las familias que vivimos en este sector, nosotros sembramos dos clases de papas: el papal grande, que es responsabilidad de mi esposo, donde sembramos variedades introducidas como las desireé o romana y que están destinadas preferentemente para la venta y otra siembra más pequeña que es de mi responsabilidad y para el consumo familiar, aquí siembro sólo papas chilotas.
A nosotros no nos agrada el sabor que tienen las papas introducidas, en cambio, el gusto (sabor) de las papas antiguas es muy distinto, también tienen más chuño (almidón) lo que es bueno para la comida y para hacer "milcaos" y postres.
Por eso, es mi propósito no dejar de sembrar estas papas, aunque veo con preocupación que año tras año van disminuyendo la siembra de papas chilotas y va creciendo la siembra de papas introducidas.
El caso de mi familia debe ser lo común del Sector de Huillinco, las papas antiguas están disminuyendo y ese espacio lo están llenando las papas introducidas. A veces, cuando pienso en el futuro, me convenzo que las papas chilotas están condenadas a desaparecer, no porque las papas sean malas o no sean útiles a nuestro modo de vivir, sino que algo esta cambiando en nuestra comunidad, y esta haciendo cambiar la mente de nosotros, especialmente de la gente joven.
En el caso de mi familia, tenemos cuatro hijos, las tres mayores se han ido a trabajar a la ciudad de Castro y es poco probable que regresen al campo. Mi hijo pequeño se quiere ir a estudiar mecánica y por lo que le escuchamos hablar creemos que también va a tomar el camino de sus hermanas y una vez que se vaya a estudiar a la ciudad no va a regresar al campo.
Eso nos preocupa, pero entendemos que nosotros no los podemos retener porque el trabajo de campo no les da la oportunidad de tener ingresos que les permitan satisfacer sus necesidades de vestuario, alimentación y en general de poder progresar. Eso, en la actualidad, lo encuentran en el trabajo de ciudad y en las "salmoneras" y en las fabricas (plantas procesadoras de productos del mar), que están lejos de aquí y cerca de las ciudades.
Mis hijas mayores vienen a visitarnos frecuentemente, pero poco a poco nosotros vamos notando que no se interesan por los trabajos de la agricultura y van perdiendo el cariño a la tierra porque sus intereses están en la ciudad.
Por eso, creo que las papas antiguas van a desaparecer cuando la gente vieja se muera, porque nosotros, los adultos, nos hemos sabido traspasar a nuestros hijos lo importante que es continuar manteniendo las cosas nuestras.
Si la juventud no se interesa por ellas, nadie las va a continuar e irremediablemente tendrán que morir.
Para que eso no ocurra hay que hacer que el trabajo en el campo sea atractivo para la juventud, que los jóvenes, hombre y mujeres tengan ingresos suficientes que les permitan progresar, e integrarse a la vida de estos nuevos tiempos.
Esa es la única manera que podría retener a la juventud junto a la tierra, si la agricultura les da ingresos suficientes ellos se van a interesar por las cosas de la tierra, por sus semillas, por sus árboles, sus flores, animales y todo lo que nos ha permitido vivir en esta maravillosa tierra de Chiloé. Si no, no solo las papas chilotas van a desaparecer, también las demás cosas que forman nuestro entorno.
Cuando pienso así, me da mucha tristeza porque no me imagino a Huillinco sin las cosas de su cultura,
Y no sé que cosa podría hacer yo o mi marido, para que mi familia siga siendo campesina y viviendo en esta tierra donde hemos sido felices, a pesar de todos los problemas que hemos pasado y que no han sido pocos.
VÍCTOR GUINAO GUINAO, Comuna de Chonchi.
Dentro de los trabajos de campo que son de mi responsabilidad esta la siembra del "papal grande" y allí sólo siembro papas nuevas como las desiree o romana, porque son las únicas que tienen posibilidad de venta, las papas "chaeñes" (mezcla de variedades) que siembra mi esposa Norma son buenas para comer y a mí me gustan también, pero no tienen posibilidad de venta, también son "blandas" para el tizón y la sarna.
Se trabaja mucho para producir papas, hay que preparar el suelo con meses de anticipación, después viene la siembra, las aporcas y limpiezas para finalmente cosechar. Es un trabajo que me gusta pero que exige grandes esfuerzos físicos. Otra dificultad es el alto precio que tiene el fertilizante.
Por eso siembro papas introducidas porque son las únicas que puedo vender y así juntar el dinero para poder pagar el abono.
Es cierto que las papas chilotas son "blandas" para algunas plagas y enfermedades, pero para ser leal debo reconocer que entre las papas antiguas que siembra mi esposa Norma, hay una variedad que nosotros llamamos azul postrera,es de piel azul, excelente productora, de buen sabor y que madura por allá por el mes de mayo. Esta variedad es firme para el tizón, las heladas y las enfermedades. Esta es una excelente variedad. En la actualidad nadie la compra, por eso sembramos poco, sólo para el consumo de nuestra familia.
BRUNILDA GONZALES BARRIENTOS, Tey, Comuna de Castro
Hasta hace unos diez años atrás, mi familia cultivaba muchas papas antiguas como las clavelas, chelina, pachacoña, rosada, natalina y corahila chilota.
Ahora son sólo un recuerdo, las hemos perdido a casi todas.
Recuerdo que la clavela blanca, rosadas, chelina y la corahila chilota eran muy buenas papas para la comida, pero sufrían mucho con el ataque del tizón, también parece que se "cansaron de la tierra" y se empezaron como a degenerar y sólo producían papas pequeñas, deformes y enfermas. Antes, cuando sucedía eso, mis mayores renovaban las semillas comprándola en otro sector alejado de Tey, con la nueva semilla la producción mejoraba. Otros campesinos hacían lo mismo, ellos venían a Tey a comprarnos semillas para mejorar sus papas.
Hace pocos años nosotros optamos por cambiar nuestra semilla por papas nuevas recomendadas por técnicos que trabajan en el sector.
Recuerdo con especial aprecio a una variedad que teníamos y que se llamaba natalina. Era una variedad muy "granadora", pero de un sabor desagradable, al cocerla quedaba igual que una "nalca"" dura y desabrida. La sembrábamos porque a nosotros nos servía para convertirla en "chuño" (almidón). Trabajábamos bastante, eso sí.
Había que rayar una gran cantidad de papas, con rayas de lata y rayas de piedra, y lavarlas mucho a orilla del río para que el chuño quedará blanquito. Al final toda la papa quedaba reducida a bolas de chuño que llevábamos a vender a Castro.
En esos años no había camino a Tey y para viajar a Castro se utilizaban botes. El pasaje era de alto costo y fuera del pasaje había que cancelar el valor del transporte de las papas. Al procesar la papa natalina y convertirla en chuño disminuíamos su volumen, así sólo transportábamos un paquete chico con las bolas de chuño y no pagábamos flete. Lo mejor era que obteníamos el triple de dinero que si hubiéramos llevado papas a la feria campesina de Castro. La natalina fue una buena papa para nosotros.
Otra papa muy apreciada fue la pachacoña se degeneró y empezaron a "dar" sólo papas chicas. Por eso dejamos de sembrarlas y ahora ya no existe en este sector.
Ahora, Tey ha cambiado mucho, tenemos camino, luz eléctrica y agua en nuestras casas. De las papas antiguas no queda casi nada.
SRA. NORMA AGUILAR ALARCÓN, La Estancia, Comuna de Castro.
La elección de la semilla de papa es un trabajo importante y un trabajo de mujer. Los hombres casi no ayudan a elegir la semilla.
En realidad este trabajo comienza mucho antes que la papa entre a la bodega. Yo selecciono en el papal a las plantas que voy a dejar que semillen. Me fijo que tengan "buen porte", que sean las matas más grandes, las del follaje más bonito, con "caulles" (tallos) gruesos, firmes y que la planta sea sana, especialmente que las papas no tengan "pichos" (sarna).
Después, al momento de cosechar separo esas papas y las coloco en una bodega que tenga un poco de luz. Las papas de consumo las guardo en otra bodega, esa si que tiene que ser oscura para que la papa no se "verdee". Las papas que se verdean toman un sabor poco agradable y a veces hacen doler el estómago.
Después, en invierno selecciono, las papas de semilla. Tiene que ser en "caída" (mengüante). Esto es importante y hay que respetarlo. Si no la semilla se "malea".
Para seleccionar la semilla me fijo con cuidado que las papas sean medianas, que tengan la forma de la variedad de papa y se vea bonita y saludable. Que no tenga cachos o enfermedades visibles. Otro aspecto importante es fijarse que tengan los "ojitos risueños" (que el brote se vea sano y grande), las que tienen los ojos "dormidos" se dejan para la comida.
Mientras selecciono las semillas me gusta hablarles a mis papas, les digo con cariño: "tienen que ser buenas chicas y darme buena cosecha".
Si uno trata con cariño a sus semillas, ellas responden bien y dan estupendas producciones.
Mis vecinos dicen que las papas "se cansan de la tierra" en unos pocos años y hay que cambiar semillas. Yo creo que no es que las papas "se cansen de la tierra", sino que la selección de semilla no es bien hecha y se hace después que las papas están en la bodega. Ahí están todas revueltas y no es posible distinguir las papas que vienen de plantas sanas y robustas de las que vienen de plantas enfermas o menos vigorosas. Entonces la semilla empieza a desmejorar y las enfermedades van contagiando a toda la semilla y al final todo el papal esta enfermo y por eso tiene que cambiar sus semillas, por una mala selección de la semilla y no porque las papas "se cansen de la tierra".
Actualmente tengo más de 40 "calidades" de papas antiguas y lo poco que produzco lo vendo en la feria campesina de la ciudad de Castro. Mis papas antiguas son preferidas por mis clientes y les saco mejor precio. Por ejemplo; la semana pasada por un saco de papa Desiree, que vino de afuera, pagaban $3.000 y por la papa Clavela grande pagaban $4.500 por un saco.
Yo creo que falta que la gente de la ciudad entienda que las papas chilotas son buenas para la comida, son bonitas y siempre han sido de aquí. Claro que también hay que saber para qué son mejores. A mis clientes de la feria de Castro les digo para qué son mejores mis papas.
Todas son buenas y sabrosas pero la Pizuña es la mejor para las ensaladas de papas, fuera de ser exquisita le da una simpatía especial a las ensaladas por el color azulino de su pulpa. Las papas azules son buenas para hacer milcaos y para el horno las papas natalinas son las mejores.
Pienso que algún día las papas antiguas van a volver a ganar la confianza de los habitantes de las ciudades y van a volver a ocupar el lugar que siempre tuvieron. Entonces va a volver a ser buen negocio sembrar papas chilotas.
Yo sueño con ese día y me da alegría pensar en ese mañana. Cada vez me convenzo más que ese día va a llegar y será pronto.
DANIEL 2do. MÁRQUEZ, Notué, Comuna de Chonchi
La siembra en hoyito es una siembra muy antigua de sembrar, se hace en la "pampa bruta" (sin arar).
Primero se coloca una soga para que la melga que se va a formar posteriormente quede derecha. A la distancia de un pie (30 centímetros) se va haciendo un hoyito, "el tepe" (champa de pasto) se deja a un lado del hoyito.
Después que se han hecho todos los hoyitos se procede a la siembra, colocando una papa-semilla en cada hoyito y se tapa la papa con el tepe colocando al revés (con el pasto hacia abajo).
Después por sobre la hilera, si se tiene, se coloca el "fertilizante de ciudad" y el "abono negro" (abono orgánico, habitualmente estiércol de animales ).
Una vez que se termina de fertilizar se procede a hacer melga dando vuelta las champas de pasto con gualato (azadón) o con arado si se tienen bueyes, este trabajo se llama Volteo.
Se deja unos días y después viene el "machuque" de las champas de pasto con el gualato para desarmarlas y soltar la tierra.
Este es un trabajo muy pesado porque todo tiene que hacerse a fuerza de los brazos, pero cuando no hay plata (dinero) para pagar el arriendo de los bueyes o si el terreno tiene mucha pendiente no hay otra forma de sembrar papas, siendo esta la única manera de proteger que esa tierra no se pierda y cada vez sea menos fértil..
Después se deja la siembra tranquila hasta que este "punteando el brote", entonces se hace el primer "levante de tierra" o apuerca que fundamentalmente es para eliminar el pasto de la melga. Unos quince días después se hace la apuerca definitiva. A veces se hace una sola apuerca y en otras hasta dos apuercas antes de cosechar.
Esta forma de sembrar, como dije anteriormente, es muy antiguo y exige mucho esfuerzo físico, por eso creo, ya no se practica mucho y también creo se puede deber a que nuestras familias campesinas van siendo cada vez menos numerosas, los jóvenes se están yendo a la ciudad, eso causa que haya menos trabajadores en las familias campesinas.
En todo caso esta forma de siembra sigue vigente en los sectores más alejados y aislados de Chiloé.
ARTURO MIRANDA, Los Petánes, Comuna de Chonchi.
En Chiloé, por lo general, los campesinos usamos una rotación de cultivos de 6 años: la papa es el primer cultivo de la rotación porque para sembrar papas hay que preparar muy bien el suelo y abonar con bastante generosidad, ayudando de esta manera a mejorar el suelo.
Los técnicos nos dicen que utilizamos un exceso de abono en el cultivo de nuestras papas, nosotros preferimos así porque el abono que no alcanza a utilizar la papa, lo utiliza el trigo o la avena que viene después y lo que no ocupa el trigo lo ocupa el pasto.
Después de la papa sembramos avena, antes se podía sembrar trigo pero ahora parece que el clima esta cambiando y como llueve casi todo el verano el trigo "se cae" y se pierde la cosecha, por eso dejamos de sembrar trigo.
Cuando pasan los cultivos dejamos descansar la tierra, manteniendo praderas por tres años, al sexto año volvemos a sembrar papas en el mismo lugar.
Haciendo un resumen, nuestra rotación de cultivos es la siguiente:
Año 1: papas
Año 2: avena
Año 3: Pradera
Año 4: pradera
Año 5: pradera
Año 6: papas
Para la siembra de papas se "rompe la tierra" (aradura) en el mes de Mayo o Junio, no se ara antes para aprovechar al máximo el pasto de las praderas. Después de arado se pasa la rastra de clavos varias veces para eliminar el pasto.
Antes se sembraba sobre tierra nueva que se limpiaba con roce o fuego, ahora ya no se practica mucho porque en la parte habitada de la isla Grande y en las islas menores casi no queda bosque.
La preparación de la tierra se hace con bueyes, aunque ahora se esta usando el tractor, hasta hay máquinas que siembran, abonan y dejan listas las melgas de "una sola pasada".
Este cultivo mecanizado es caro y la mayoría de nosotros no podemos pagarlo por lo que seguimos fieles a nuestros bueyes. Los cultivos en laderas con pendientes muy pronunciadas se hace a fuerza de brazos y con nuestros "gualatos".
La siembra la realizamos en surcos paralelos, mayoritariamente con implementos tirados por bueyes, la siembra con "máquina sembradora" esta recién entrando y sólo sirve para terrenos que sean casi planos o con pendiente moderada, en los terrenos con pendiente fuerte no funciona bien.
La distancia entre los surcos (melgas) es de 0,80 y 1,00 metro y sobre la línea la distancia de siembra es de 30 a 40 centímetros.
Si se usa "papa - semilla" se coloca una papa, si se usa "semillita" se colocan 2 ó 3 papas y si usamos papas muy grandes (de consumo) las partimos por la mitad, en este caso a la papa partida le "ponemos" ceniza para evitar infecciones.
El abono mineral (fósforo, nitrógeno y potasio) lo colocamos directamente en el surco, después viene la papa semilla, después se hacen dos pasadas de arado "de vuelta y vuelta" para tapar la semilla, a la tercera pasada viene otro surco.
Las épocas de siembra son variables. En las islas menores, en terrenos con exposición norte y frente al mar, para prevenir las heladas, se siembran "primores" (papas primerizas) desde fines del mes de Mayo al mes de Julio. Estas papas estan listas para cosechar desde principios del mes de Noviembre, en esa fecha se pueden obtener precios bastantes buenos, unas tres a cuatro veces el precio normal.
Entre los primores se destacan las variedades nativas Tonta, Azul primeriza, Siete semanas y Rosada de Chelín.
El segundo período de siembra es de las papas medio tempranas y medio tardías, se extiende entre los meses de Agosto y Septiembre, entre las variedades chilotas que puedo recordar estan la Cielo, Papa bruja, Palmeta, Güicaña y los Guadachos.
El tercer período de siembra y el más extenso en cantidad corresponde a los meses de Octubre y Noviembre, donde se siembran las papas "inales" (tardías), entre las variedades que se siembran en este período me recuerdo de las papas azules, Cordillera, Pachacoñas, Siete flores y Quinquilla.
La diferencia que hacemos entre las variedades de papas es por el tiempo que demoran en producir y en general las clasificamos así:
090 - 100 días primores
101 - 120 días Semi - tempranas
121 - 135 días Semi - tardías
136 - 145 días Tardías
146 días y más muy tardías
TEÓFILO CÁRDENAS BARRÍA, Lingue, Comuna de Castro
Tres semanas de hecha la siembra se pasa la rastra de clavos para eliminar el pasto que haya germinado.
Después, pasado unos 20 días de haber asomado el brote y emergido los primeros tallos se realiza la apuerca.
La apuerca o "levante de tierra" la hacemos para que las raíces queden muy bien cubiertas y las papas no queden expuestas a la luz y se verdeen, también para mantener mejor la humedad y protegerlas de alguna helada.
En general no usamos productos químicos para eliminar malezas, todo lo hacemos a mano y con nuestros gualatos.
Cuando efectuamos la apuerca eliminamos las matas de papa que a simple vista notamos que estan enfermas, esto lo hacemos para prevenir que alguna enfermedad ataque a nuestro papal.
La cosecha la hacemos con gualato, generalmente en "mingas" donde nos ayudamos mutuamente las familias de cada comunidad campesina. La cosecha a máquina esta recién empezando a conocerse.
Por lo general las papas se llevan todas a la bodega y en la bodega se seleccionan: las papas grandes se dejan para el consumo, las medianas para semilla y las más chicas las llamamos papas chancheras y las usamos para alimentar a nuestros animales menores.
Los vecinos que ayudan en la "minga de sacadura de papas" apartan las papas más grandes y se las llevan para su casa, a esas papas grandes las llamamos AITO
Las papas de consumo se guardan en un lugar oscuro o se tapan con sacos o mallas para que no les dé la luz y se "pilqueen" (verdeen).
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