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LA LEY DE PATENTES INDUSTRIALES
La gran mayoría de los centros de diversidad genética de donde proceden la mayor parte de las especies originales de casi todos los alimentos producidos en el mundo, están situados en los países pobres del Asia, Africa y América Latina. La papa por ejemplo es originaria de Chiloé y/o de los Andes de Sudamérica; el trigo procede de Etiopía y del Asía Menor; el Maíz de México y otras partes de América Latina; el arroz de Africa y el Asía Sur Oriental (UACH, 1983).
Estos recursos filogenéticos, fuente de semillas comerciales para la agricultura mundial se encuentran hoy en día en manos de empresas transnacionales de los sectores químico, farmacéutico y de procesamiento alimentario y son unos recursos estratégicos para la industria agro alimentaria, altamente concentrada en los países del Primer Mundo.
Los productores de semillas en los países desarrollados usan estos recursos genéticos del Tercer Mundo para producir nuevas variedades de plantas, recibiendo protección mediante patente para las variedades que producen, adquiriendo de ese modo el derecho a ser dueños de ellos, controlando recursos genéticos que sacaron y o les fueron entregados por el Sur.
Los genetistas del Hemisferio Norte, han tomado los genes de algunas papas chilotas y como resultado de sus experimentos han desarrollado variedades contemporáneas, los que con el correr del tiempo nos han sido vendido a un alto precio.
También nos exige el pago de royalties (derechos) si utilizamos estas papas hijas de papas chilotas-, que se llevaron de nuestras tierras sin pagar ningún derecho.
Por otro lado, las nuevas posibilidades ofrecidas por la biotecnología y que podrían haberse usado en tratar de mejorar la productividad de los campesinos pequeños y marginados, están siendo utilizadas para crear plantas y sustancias patentadas que tienden a agravar más la erosión genética, la pobreza del campesinado y a reforzar el poder de la industria sobre el sector agrícola.
En Chile, La Ley de Patentes Industriales, también otorga la posibilidad de patentar productos farmacéuticos y alimenticios.
Dentro de los productos biotecnológicos de mayor potencialidad de desarrollo están todos los productos agrícolas, incluidas las semillas y sus genes. Basándose en la Ley de Patentes se podría, incluso, llegar a prohibir a los campesinos producir y guardar su propia semilla para las siembras posteriores.
Aunque es cierto que los campesinos igual guardarán su semilla, lo que si puede ocurrir es que todo programa de mejoramiento nacional o regional que pretendiera buscar desarrollar variedades aptas para condiciones campesinas, necesitaría pedir autorización a empresas transnacionales si se quiere utilizar como variedad madre a alguna variedad patentada. Eso significa que podríamos encontrarnos con una prohibición de acceso a material necesario para el mejoramiento o que las nuevas variedades tengan que pagar royalties por cada variedad madre que posea una patente (Mortecinos, C., 1990).
Esta Ley, incluso, podría impedir que campesinos de Chiloé y sus papas nativas, o científicos chilenos utilicen determinadas características genéticas patentadas, aunque ellas se encuentren en variedades cultivadas por los indígenas de Chiloé desde antes de la llegada del hombre occidental o en variedades que los dueños de las patentes ni siquiera conozcan.
Por otro lado si una variedad de papa chilota es patentada, no sólo se tendrá que pagar patente por sus semillas y genes, sino además, por todo alimento o producto que se fabrique con ella.
Esta breve reflexión sobre la Ley de Patentes Industriales, resalta la importancia de preocuparnos por las papas nativas, como un recurso de exclusiva propiedad de los campesinos chilotes porque ellos son los que con su trabajo cotidiano y anónimo las han conservado y mantenido desde tiempos primordiales.
Al mismo tiempo, está demostrando la urgencia de preocuparnos por este recurso, de la misma forma como nos preocupamos por la problemática ambiental como requisito para nuestro desarrollo. En esta dirección es muy importante que se asuman responsabilidades políticas y nuestros legisladores puedan conocer en profundidad este tema, reconocer la importancia estratégica que significa controlar y proteger la riqueza de la biodiversidad nacional, y actuar en consecuencia.
La importancia del acceso a los recursos genéticos será cada vez más importante en el mundo, en la misma medida que la sobrepoblación se siga agudizando y los cambios climáticos globales se acentúen, ya que se requerirán variedades capaces de responder a múltiples y cambiantes condiciones y no sólo a la capacidad de responder a tecnologías intensivas en el uso de insumos de alto costo.
La papa chilota es una real posibilidad de producir alimentos para la población actual y futura y tiene una gran potencialidad para aportar al desarrollo de nuestro país y de las comunidades campesinas e indígenas.
También será importante su aporte a la obtención de líneas avanzadas en el mejoramiento de la papa cultivada del mundo, siempre que el sistema mundial de producción de semillas reconozca y valore el origen de las variedades que hacen este aporte, acercándose a relaciones más equitativas.
No se puede seguir aceptando la doctrina del libre acceso a los recursos genéticos, proclamado por las grandes empresas transnacionales, y el acceso restringido y caro a las tecnologías derivadas de esos mismos recursos que las mismas empresas imponen, a través de derechos y salvaguardas que exigen su comercialización a valores que las ponen, paradojalmente, lejos del alcance de la mayoría de la población de los países en donde estos productos se han originado.
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